martes, 31 de marzo de 2020

Día 17 de Cuarentena

Hay días mejores que otros, como en una noria mi estado de ánimo sube y baja.Imagino que nos pasa a todos/as.


¡Aunque que más quisiera que estar con mi hijo en Londres ahora mismo, paseando junto al London Eye y sin esta pandemia por amenaza!

Hoy ha amanecido un día soleado en Los Gigantes y mi plan para esta tarde es coger sol en la terraza  en compañía de mis perros y con el libro que me estoy terminando de leer (Querida señora Bird), ya solo me quedan 10 páginas pero me ha gustado tanto este libro que las leo poco a poco, porque no quiero que se acabe el libro. Me pasa cuando me engancha mucho una novela, también con las series. Por ejemplo con Vikingos, que me rechifla pero la sexta temporada la voy viendo a cuenta gotas para tener episodios que ver el mayor tiempo posible. 





Me estoy despertando cada mañana al azar, sin despertador. Ayer me desperté casi a las doce del mediodía y hoy a las once. Es que si no el día se me hace muy largo. 



Trato de tener rutinas: por la mañana después de hacer tareas del hogar me pongo a escribir en mi quinta novela. Es mi momento preferido pues vuelo muy lejos de toda esta pesadilla del confinamiento y la pandemia mundial que nos está matando a los humanos (y no tanto). Tengo un número de páginas por día como meta y la estoy cumpliendo. Acto seguido almorzamos toda la familia juntos, después sigo escribiendo, paro para hacer algo de ejercicio (bailar, subir y bajar escaleras,...) , paseo a mi perro (otro momento que me encanta pues puedo salir de casa aunque sea en mi misma calle pero puedo ver la calle desde una perspectiva diferente a mi balcón) y luego me pongo a hacer mis tareas de francés de la Escuela de Idiomas, cada miércoles tenemos examen oral por Skype y tenemos un ritmo de tareas y aprendizaje semanal que cumplir. 



Mi hijo, a Dios gracias, lo está llevando mejor que yo. Se está poniendo en plena forma, se ha instalado un mini gimnasio en su habitación y está haciendo muchísimo ejercicio. Él también estudia online y aprovecha el paseo de nuestro segundo perro, bueno es de mi hermano pero nuestro por adopción, para salir un ratito cada día a la calle y coger aire. 

Tener perro nunca ha sido una fortuna tan grande como ahora. Ellos no solo nos dan el cariño, el amor y la protección sino también la oportunidad de coger aire puro un ratito cada día paseándolos. Y viviendo en Los Gigantes, donde los días de sol son más que abundantes, es una fortuna poder pasear aunque sea 10 minutos al día. 


Y lo mejor que podemos hacer por nosotros/as mismos/as es sacudirnos el miedo de encima. Porque no hay mal que dure cien años, ni cuerpo que lo resista...








viernes, 27 de marzo de 2020

Cuarentena, día 13 ó 12 según otras personas...

https://elpais.com/elpais/2020/03/15/album/1584277369_463432.html


Yo estoy en el día 13 de la Cuarentena por pandemia de Coronavirus aunque otras personas parece que están en un día diferente.

Todo lo que estamos viviendo parece sacado de una película de 2011, CONTAGIO. Les dejo link...

https://es.flicksmore.com/movie/29294-contagio.html


Muchas son las personas que me contactan para que inicie una novela o,como mínimo, un diario relativo a todo lo que estamos viviendo. Mas cuando algo me preocupa y abruma mucho, mi tendencia con la escritura es a evadirme de ello, creando mundos que nada tienen que ver con esa realidad. Así que, por ahora, no voy a poder escribir más que un diario que empiezo hoy en el día 13 de lo que estoy viviendo desde mi calle de Los Gigantes. Y les dejo por aquí link a mi Instagram donde pueden ver un extracto de lo que acontece cada día a las 19:00 horas gracias a mis vecinos Chano Escuela y su esposa Samantha, Celia Escuela, Marysol y sus pequeños. ¡¡Gracias por alegrar nuestra calle y homenajear a los auténticos héroes de esta pandemia!! Los sanitarios y fuerzas y cuerpos de seguridad que arriesgan contagiarse cada vez que salen a la calle a trabajar. 


https://www.instagram.com/p/B-NS3E7BFKF/?utm_source=ig_web_copy_link

La semana del 16-21/marzo tal vez fue la que más me sacudió y me hizo comprender la gravedad de lo que se nos avecinaba. Siempre teniendo presente que nada será grave mientras estemos todos sanos. Pero esa semana supe que mi empresa tenía que echar el cierre y que nos íbamos todos los trabajadores a un ERTE, en principio por tres meses. Me angustia sobremanera pensar que Canarias entera se quedará en TURISMO 0 durante todo este tiempo. Creo que esta situación solo la hemos vivido en la época previa al Boom turístico, donde el hambre apretó tanto en mi tierra que todo el mundo se vio obligado a emigrar. Bueno, en este caso dado el machismo tan abismal de la sociedad canaria en aquella época emigraban solo los hombres. Pero, en esta ocasión en que el mundo entero entra en recesión económica y estamos igual de afectados por este virus diabólico, ¿a dónde emigraríamos? Pensar en esto me hunde, me falta el aire de la angustia y se me clava un dolor en el centro del pecho como un puñal que me desgarrara en dos el esternón. Para colmo, he pasado por un resfriado común y el primer día que me levanté con dolor de garganta ya creía estar con el bicho, me dio pavor contagiar a mis seres queridos y no sabía dónde meterme. Afortunadamente y tras consultarlo con mi médico de cabecera (por teléfono porque si no hay fiebre no te dejan acudir al centro médico) si solo tenía cansancio extremo, dolor de garganta y nariz taponada era solo un resfriado común. Eso sí, debía estar pendiente a que no me diera fiebre, si no ya debía acudir al centro médico.  

Cuando me siento hundida, lo hablo con mi mejor amigo, ¡ay, amigo, lo que tienes que aguantarme!, y encuentro bálsamo siempre en sus palabras. << ¿De qué te preocupas? ¡Ustedes tienen terrenos, pueden sembrar y ser autosuficientes tu familia y tú! >>. Y es verdad, solo que jamás escuché a mis abuelos cuando decían que teníamos que aprender a cultivar la tierra por si algún día pasaba algo con el Turismo en Canarias. Esto yo lo veía como algo imposible y absolutamente improbable. Pues vaya ¡aquí lo tenemos! 


Entonces, no nos queda otra que vivir este momento con toda la calma y paciencia de la que seamos capaces de dotarnos. Por nuestra propia salud y por la de los de nuestro entorno. 


Y ahora es el momento de escribir mi quinta novela, estudiar francés por la Escuela de Idiomas pero esta vez online en el Moodle habilitado por mi profesora, de leer muchos libros y ver muchas películas francesas, ¡que tanto me gustan! 

Anoche, sin ir más lejos, vi esta... En español se titula "Tras la pared". Las veo en versión original con subtítulos en español para cuando me pierda con el vocabulario desconocido o tiempos verbales difíciles (aún estoy en A2). ¡Me encantó! Es la típica relación idílica para mí pues comienza con el arraigo de una amistad muy fuerte entre dos personas que primero se aman como mejores amigos antes de ser algo más, para mí las parejas que duran para siempre son estas. 



Y hoy, como cada día a las siete de la tarde, acudiré al balcón a bailar y aplaudir. Pese a que haya días mejores que otros en este encierro, tenemos que continuar y seguir adelante. 














jueves, 19 de marzo de 2020

CRISIS MUNDIAL O GUERRA MUNDIAL CONTRA CORONAVIRUS



En mis 40 años no recuerdo una crisis ni un susto como este. Un enemigo invisible y silencioso se cierne a paso raudo sobre la salud del mundo entero. Y es entonces cuando entiendes el lema árabe “la salud es una corona invisible sobre las cabezas de los sanos que, curiosamente, solo pueden ver los que están enfermos”.

El ser humano es sociable por naturaleza y no estamos preparados para los confinamientos. No obstante, la humanidad entera (algunos países más que otros) están haciendo acopio de valentía y en un ejercicio de extrema responsabilidad, no solo hacia la vida de ellos mismos sino hacia las de los suyos, las de sus amigos/as, las de sus compañeros/as de trabajo, calle, barrio, pueblo, ciudad, país… Se están confinando en sus casas al término de su jornada laboral (pues muchos de nosotros hemos de seguir cumpliendo con nuestras jornadas diarias, pese al miedo a contagiarnos, pese a la presión laboral con la que se trabaja estos días).

 El jueves 12 de marzo, los que tenemos hijos sobre todo, conocíamos la noticia de que al día siguiente y hasta nuevo aviso se suspendía toda actividad lectiva en España. Nuestros hijos debían estar en casa sin salir para nada, ni tan siquiera para asistir a clase pues las aulas eran un  factor de contagio bastante importante. Mi hijo, adolescente de 14 años, al principio no se lo creía y luego pasó por las tres fases: negación, depresión, asunción. Todo en un mismo día. El viernes 13 ya estábamos recibiendo instrucciones para la escuela virtual y que continuara su aprendizaje desde casa.
Al poco tiempo saltó la noticia de la declaración del estado de alarma en España para continuar aún con más sustos: cierre del espacio aéreo en Canarias y TURISMO "0", obligando al cierre de hoteles, aparta-hoteles y todo lo que supone el sector turismo.


Y es entonces cuando nos damos cuenta de lo bien que vivíamos. De la abundancia de todo en la que nadábamos y de la libertad que teníamos, en todos los sentidos. 
Es inevitable acordarse de quienes vivieron la Segunda Guerra Mundial y de los confinamientos masivos por amenazas de bombas.





Y habrá que leer mucho y mantener bien alerta el espíritu crítico porque en toda crisis no han faltado charlatanes oportunistas (dictadores, por ejemplo) que han querido favorecerse del miedo y la situación de vulnerabilidad de la gente para aprovecharse de ellos o llenarles la cabeza de ideas absurdas en aras de llenar sus bolsillos. 

Vivimos una de las etapas más duras del tiempo contemporáneo. En parte considero que es nuestro castigo por creer que los recursos del planeta eran ilimitados y por pensar que éramos los reyes de la creación. Y no, no somos más que animales, parte de la creación y, por tanto, responsables también de ella. Hasta el momento solo hemos sido responsables de la destrucción masiva y compulsiva de nuestro planeta. Y la Madre Naturaleza se nos ha revelado confinándonos a todos en arresto domiciliario para poder respirar ella tranquila un tiempo. 

Tenemos que sacar algo positivo de todo esto. Muchos moriremos, es parte de la selección natural de especies. Y espero que quienes sobrevivamos sea con la lección ya bien aprendida.