sábado, 21 de agosto de 2021

'La rousse qui croyait au Père Noël à 29 ans', RESEÑA SIN SPOILER.

En nada comenzará la Escuela Oficial de Idiomas y el curso Francés B1_1 que tanta caña, estoy segura, me dará. Para ir quitando telas de araña de la mente en el cajón idiomas el lunes 16 de agosto empecé con una lectura de las muchas que me había descargado al Kindle Unlimited (¿sabían que desde hace un tiempo ya está incluido gratuitamente si pagas anualmente el Amazon Prime?). Así, he empezado con este de la escritora indi francesa Suzanne Marty, que se perfila como una divertida historia de una joven pelirroja que vive en París (originaria de Montpellier) y es responsable de las sección de ventas de cosmética en el Gran Bazar de París, pese a haber estudiado en la Escuela de Comercio de París una licenciatura en Economía. Es una joven mal remunerada y explotada laboralmente, a la que no le va bien en el amor (va uniendo relaciones rotas unas tras otras) y en cuyo corazón se ha anidado, como en tantos/as jóvenes, la desesperanza. 

El primer capítulo (para los francófonos) dice así:

<< Premier chapitre :

Je suis une rousse des années 80. Française. Nul n’est parfait. À quinze ans, j’étais convaincue qu’en l’an 2000 ma vie serait aussi passionnante que celle d’Albator et aussi romantique que celle de Candy. Je serais une guerrière comme Pappy Boyington, j’aurais la classe d’Emma Peel, la force et le charme de Wonder Woman. J’accepterais des missions impossibles, j’explorerais la quatrième dimension. De preux chevaliers se battraient pour m’épouser... Il ne pouvait en être autrement. Il suffisait d’attendre. Les choses ne se sont pas tout à fait passées comme prévu.

Je m’appelle Cendrelle. Côté cœur, je suis célibataire par intermittence depuis 1995. Avant, je vivais en banlieue parisienne avec mon meilleur pote. J’étais gaie, insouciante, sérieuse... et inexplicablement frustrée. Je suis partie un matin avec ma valise et mon vanity à la recherche du prince charmant qu’on m’avait promis dans les contes de fées. Je ne l’ai pas encore trouvé. Pire : je n’ai plus le temps de chercher.

Côté pro, j’ai dépassé toutes les ambitions familiales. Les miennes aussi. Après une année de classe préparatoire horrible et deux ans de fac d’éco, j’ai réussi par miracle à intégrer la (très) Grande École de Commerce de Paris. Depuis cinq ans, je suis cadre au Grand Bazar de Paris République, filiale du prestigieux groupe Pinard-Pastis-Ragoût. Je vends des soutifs luxueux, des strings hors de prix, des crèmes antirides inabordables à des parisiens friqués et souvent mal lunés. Je suis surmenée, sous-payée, exploitée par l’enseigne, manipulée par la direction.

Si j’ai dû renoncer à vivre aussi romanesquement que Lady Oscar, je me demande quand même : suis-je prête à passer les trente-cinq prochaines années à trimer cinquante ou soixante heures par semaine pour vendre des produits de luxe à mes concitoyens ?

La question ne se posera peut-être pas. Depuis des mois, la fin du monde nous pend au nez. Bug de l’an 2000, invasion des extra-terrestres, guerre nucléaire, choc de comète, on a l’embarras du choix. Et pour une fois, tous les prophètes de pacotille sont d’accord : notre pauvre vieille Terre retournera à la poussière d’étoiles à minuit le 1er janvier. Alors pourquoi s’en faire...

En attendant, je bosse au Grand Bazar du mardi au samedi de 9 h 30 à 19 h 30. Le week-end, je comate sous la couette jusqu’à 11 heures, dans ma baignoire jusqu’à quatorze. Le dimanche après-midi, je lis ; de temps en temps je rends visite à ma famille ou je sors avec mes copains. À 22 h 30, je m’évade au pays des rêves...



Solo puedo decir que me enamoré de Nicolás, ese hombre de casi dos metros (de 1m 97cms para ser exactos), con aspecto de cowboy (aunque para mí era más sexy imaginármelo de leñador), barba rubia, ojos azules, musculado, agricultor de profesión, pero estudiante de actor de teatro en su tiempo libre y además escritor de guiones de teatro y cortometrajes. Un parisino atípico con total aire provincial que sin duda gustaría a cualquier mujer. ¿Cómo no a Cendrelle a quien los Nicolás la han perseguido toda la vida? A excepción de su “mejor, mejor ex”; Dominique. Nicolás vive en una de las llamadas “chambre de bonnes”, se llama así a las habitaciones que antiguamente se reservaban al servicio doméstico en los hogares burgueses franceses y que hoy en día se alquilan como vivienda (mini vivienda), las vemos mucho en las películas como por ejemplo en Ratatouille, cuyos protagonistas Remy la rata y Alfredo vivían en una con vistas a la Torre Eifffel o la película con la actriz española Carmen Maura titulada en francés ‘Les femmes du 6éme étage’ (pues siempre estas habitaciones estaban localizadas en la parte más alta de la casa) y en español titulada ‘Las chicas de la sexta planta’ (por cierto, un peliculón que recomiendo ver).

Los personajes están nítidamente definidos. ¡Me encantó la pelirroja protagonista nuestra Cendrelle, me sentí ella en muchas ocasiones! También me gustaron mucho los personajes de Lola y la abuelita de Cendrelle; Mammie Oddie cuyas ocurrencias divertidas no te pasarán desapercibidas.

No obstante, he de decir que en la novela se reitera una idea que veo en muchas obras francesas: el complejo del burgués de serlo frente a la clase obrera. Pues claramente Cendrelle es una burguesita de vida acomodada que vive en un amplio piso en el centro de París y que pese a no estar trabajando en su sector, pues es licenciada en Económicas, es una jefa en el Gran Bazar de París y no es que sea mileurista, aunque ella se considere mal pagada (dados los años de estudio y sus buenas notas en ellos), hecho que intenta camuflar a todas luces frente a sus nuevos amigos de la Escuela de Teatro donde se inscribe para, supuestamente, vaciar su mente del stress del trabajo.

Por otro lado, también se aprecia el amor en general por la cultura de la sociedad francesa. La gente adora el cine, la literatura (es el país europeo donde más libros se leen) y el teatro y esto se refleja también en esta obra de Marty. De igual modo que también refleja varias luchas del feminismo europeo contra el orden patriarcal; la reticencia de ciertos hombres a salir con una mujer que gane más que ellos o que tenga más estudios y diplomas que ellos, el rechazo de la sociedad a que una mujer salga con un hombre más joven que ella (aunque la diferencia sea solo de cinco años) y un largo etcétera que se plasma en el modo de pensar de Siegfried y algunos de sus amigos varones del teatro (¿incluirá a Nico?).

 En su trabajo en el Gran Bazar (GB) también tiene un grupo de amistades, pero como es frecuente en muchos países europeos y Francia no podía ser menos, en el entorno laboral no es muy frecuente que la gente se abra a contarse tan extrovertidamente la vida o a abrirse a una amistad como podría acontecer en la calle. De su grupo de trabajo tenemos a Christine, la inteligente euroasiática de 38 años que dirige las secciones de confección y accesorios de mujer, Mireille la de la buena vida, como la define Cendrelle, de 55 años y que dirige el departamento infantil y por último Élianne y Pascale ( nombre que acabado en E es de mujer y solo en L es de hombre), con mucha antigüedad y que maneja mucha información sobre la salud económica de la empresa, jefa del departamento masculino, que ya ha estado de baja por maternidad el año anterior y ahora vuelve a estar embarazada (pedirá además de la baja por maternidad la de paternidad pues en Francia si la mujer es madre soltera tiene derecho a disfrutar de las dos bajas o si el padre no quiere cogerla ella puede acumular la de él a la suya) y luego pedirá un traslado a la central para no estar más en la tienda físicamente sino en la oficina. Tienen todos la manía “hebdomadaire” (que se repite sistemáticamente semana tras semana, una de las tantas palabras nuevas en francés que aprendí leyendo esta novela) de almorzar juntos todos los martes en alguno de los excelentes restaurantes franceses de la Plaza de la República en su media hora de descanso laboral para almorzar. No obstante, Cenderelle se agobiaba por el hecho de que en cada almuerzo solo se hablaba del trabajo (como vemos ella intenta huir de él a toda costa cuando está fuera de su puesto). En uno de los almuerzos Mireille desilusiona bastante a Cendrelle en cuanto le dice que no cree probable que pueda compatibilizar su trabajo con su afición nueva por el teatro. En principio porque el primer examen del primer trimestre, el 24 de febrero, coincide con la exposición de proyecto quinquenal de la empresa (se da en la misma fecha cada cinco años y coincide con el día del examen de Cenderelle). En ella cada jefe de departamento (recordemos que Cenderelle lo es de la sección de perfumería y cosmética) debe hacer su presentación ante todos los directivos, jefes de la central y demás jefes de departamentos sin importar la hora de comienzo ni la hora de final añadido a que al término hay un banquete de obligada asistencia. Para colmo, le comunican un inminente cambio en horarios del centro comercial en línea con la nueva ley de horarios de centros comerciales de París y en lugar de cerrar a las 19h (y marcharse a las 19h30) cerrarán a las 22h, ampliándoles los días de vacaciones anuales como contrapartida. Su jefa le dice claramente que si no lo acepta puede irse. Así que a nuestra protagonista se le comienza a complicar la conciliación de su vida privada con la laboral.

A la mitad del libro Cenderelle se plantea por qué no deja su trabajo en el GB, pero ha pasado tanto tiempo en él (más de ocho años) y le ha dedicado tanta pasión y entrega que no imagina una vida fuera de él, pese a que le cause tanto stress y busque refugio al mismo en sus clases de teatro. No obstante a sus sentimientos, la realidad se desarrolla en refutación a sus deseos pues se le ofrece dirigir otro departamento más, en total tres pues ya llevaba dos (perfumería y cosmética) y ahora dirigirá también el que deja Pascale por su maternidad/paternidad y luego traslado a oficinas centrales; el departamento masculino. ¿Cómo va nuestra protagonista a conciliar su vida laboral y su reciente pasión por el teatro? Su trabajo la absorbe tanto que no ha tenido tiempo de establecer una relación sentimental sana ya que no se ha podido centrar en los hombres que han pasado por su vida de quienes Domi parece ser el único que quedó como un buen amigo, todos los demás, Nicos, desaparecieron de su vida. Paralelamente, su compañera Lola presenta un CV para trabajar en el GB, ¿acabarán siendo compañeras no solo de teatro sino del GB?

Ella se siente muy atraída por su compañero de teatro, el barbudo y guapo Nicolás, pero lo guarda en secreto para sí misma (¿realmente o eso solo cree ella?). Y sobre este punto no voy a delatar nada más para no hacer spoiler de la trama del libro. ¿Podrá finalmente salir triunfante Cenderelle conciliando su pasión por el teatro con su vida laboral? ¿Encontrará finalmente al amor de su vida? ¿Será este el leñador de ciudad, Nicolás?

Me pregunto si esta comedia romántico-dramática se llevará al cine pues realmente me la imagino como película o serie.

Al no ser mi lengua materna he leído más despacio (y en voz alta siempre) teniendo que hacer paradas para buscar vocabulario que desconocía. No obstante, el doble esfuerzo bien ha merecido la pena. ¡He reído muchísimo con esta divertida novela! Ahora haré una pausa para leer en español, ‘Queridísima Mamá’, y luego retomaré el segundo libro de esta trilogía (aunque aún no ha salido el tercero, aún lo está escribiendo la autora) de género ‘Chick lit’ que tanta ilusión me ha insuflado.

Desde ahora soy fan de esta escritora indi francesa, Suzanne Marty. ¡Me ha hecho sentir viviendo en París y trabajando como Cenderelle en el Gran Bazar de París! Es más, me ha hecho sentir en los brazos de un barbudo leñador de dos metros de altura (¡ay, cómo vuela la imaginación!).

Por aquí les dejo la web de Suzanne Marty, como ven ha publicado tres novelas y todo lo que cuenta en este libro que me he leído es.... ¡sorpresa! AUTOBIOGRÁFICO, jejé... Ella estudió Económicas para luego darse cuenta de que lo que realmente amaba era el teatro y el arte en general. 

https://www.suzannemarty.fr








Escuela de Teatro Florent.


 Centro comercial Le Grand Bazar.

 Así me imaginaba a Cendrelle. 

Le Grand Bazar.

Calle de París.

Así me imaginaba a Nicolas





Plaza de la República.



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