sábado, 18 de septiembre de 2021

Despidiendo el verano

Estamos ya en los últimos días del verano y poco a poco vamos retomando nuestras vidas según iban antes de la pandemia. Aunque con cambios fruto de la evolución pues mi hijo ya no está estudiando en el mismo centro, tenemos otras rutas y objetivos trazados. 

Sin prisa ni pausa vamos dejando su niñez atrás y esto me emociona y llena de nostalgia a partes iguales. En el fondo he de admitir que el hecho de que cada vez me necesite menos me llena de alegría, pero también me da cierta melancolía pues es la prueba fehaciente de que ya su niñez ha quedado atrás y de que yo al mismo tiempo me adentro en otro tiempo (mío personal) cual es el de la edad madura. Es decir, hablando en canario: ¡que ya estoy vieja, coño! Jajá. 


Yo he perdido 23 kilos desde abril 2021 hasta ahora y aún me quedan otros 20 por perder. No creo que al mismo ritmo que los primeros 23 kilos, pero me puse dos años para todo este proceso. No se trata de hacerlo, sino de hacerlo bien para no volver a recuperarlos. Mi hijo me ha ayudado y apoyado en todo este tiempo. ¡Él se cuida mucho, come bien y hace mucho ejercicio! Y esto lo he empezado sobre todo gracias a él. ¡GRACIAS HIJO MÍO! 

He adquirido recientemente el mal hábito, que mi hijo detesta, de fumar Marlboro Silver Blue, pues es mi manera de gestionar mi ansiedad enorme. No sé qué será peor, si fumar cada vez que tengo ganas de comer solo por ansiedad (cambié comer por fumar) o medicarme contra la ansiedad con pastillas que generan dependencia y que creo que a la larga son más tóxicas para el organismo que fumarme un pitillo de vez en cuando. Mi hijo me ha hecho prometerle que en cuanto llegue a mi peso ideal dejaré este mal hábito. Y él me ha prometido que va a finalizar los estudios que ha empezado este año. ¡Es nuestro pacto!

Los fines de semana me tomo mis licencias para saltarme la dieta porque si no la rutina me mata. Así, suelo quedar con amigas para tomarnos unas copitas de vino y conversar entre risas mientras mi hijo comparte tiempo con su panda de amigos/as adolescentes. ¡El tiempo de ocio es necesario pues entre semana tenemos responsabilidades que cumplir y hay que salir de la rutina y cargar pilas para poder llevar bien la semana! 


Nos adentramos en una estación que a mí me suele gustar mucho. Empiezan los primeros días de lluvia del año (aunque donde vivo no suele llover mucho, pero al menos hay más probabilidades que en verano), los primeros fríos matutinos y nocturnos, la fiesta de Halloween, el ambiente prenavideño, el poder ponernos ropa más elegante (chaquetas y pantalones, botas de tacón, fulares,...). Yo he decidido que en cuanto se vaya este calor sofocante que aún tenemos (y que me hace vestir con pantalones hasta la rodilla, fresquitos, vestidos largos, faldas, camisas sin mangas,....) me pasaré al estilo Boyish (vestir combinando elementos masculinos con femeninos), así llevaré corbatas, pero con mi cabello largo, eyeliner y labios rojos, pantalones de hombre y tenis de vestir, botas de tacón o zapatos 24 horas cómodos con mis pendientes largos para gente con cuello cisne. Y así cambiaré mi look para los meses de las estaciones de otoño e invierno. 

A mi hijo, en cuanto empiece el frío, también le he de renovar todo el armario pues como cada verano ha estirado mucho (ya está en el metro noventa y pico) y la ropa de invierno de la temporada pasada ya no le sirve. 









Hablando de inicios, ya han comenzado las clases en la Escuela Oficial de Idiomas de Los Cristianos y he empezado mi curso B1_1 con una profesora nueva. ¡Ya tengo mis libros, cuaderno y todo el material! Así que de lunes a viernes viviré centrada en mi trabajo como administrativa de hotel, por las tardes acompañaré a mi hijo en sus actividades extra escolares y dos veces a la semana me dedicaré a asistir a clases de francés. Los fines de semana improvisaremos escapadas para romper las rutinas. Y es así como la vida es hermosa: llevando una sana disciplina y rutina de vida. ¡Feliz otoño!






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