martes, 7 de octubre de 2014

TE DEDICARÉ TIEMPO

Tu entereza siempre me cautivó. Tu seguridad en ti mismo, me apresó por completo.

No obstante, no quiero caer en el mal de nuestra sociedad actual: la ansiedad y la prisa. Quiero enamorarme de tu belleza real, no de la que me indica tu físico, que tanto afán pones en que sea perfecto. De la belleza de tu alma noble, de tu sentido de lealtad y honestidad excelso, de tu saber hacer como padre (sí, me enamora eso en ti), de tu carácter justiciero ("el que la hace, la paga") de tu sentido de humor de barriada (humor negro y cínico que tantas carcajadas me arranca aunque quiera ir de seria contigo y no reírme sólo por un día -¡imposible contigo!-).

Voy a tomarme tiempo para observarte con serenidad desde el regocijo de esta amistad que, pase lo que pase, ambos sabemos que será eterna e incondicional. Para enamorarme, pero de tu belleza real. Ésa que no se cultiva en los gimnasios, ésa que llevas dentro y quiero conocer como la palma de mi mano (tal cual dices conocerme tú).


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