miércoles, 10 de diciembre de 2014

PETER, EL NIGERIANO


Como cada día, Peter se encontraba en el semáforo en el que vende pañuelos a los conductores que por ahí pasan.

Un hombre de sonrisa eterna, siempre elegantemente vestido. Sus ropas no son de marca, pero están bien cuidadas y son elegantes.

Alguna que otra vez se encuentra con algún que otro racista que le chilla improperios, pero él con su eterna sonrisa africana, encomienda en silencio el alma de esa persona a Dios y le pide que le ilumine y le ponga bondad y alegría en su alma. Tal cual él, a pesar de no tener nada, la tiene.

No tiene nada, pero lo tiene todo. Porque Peter estos días ha saltado a las noticias por un gesto de bondad y honradez.

Hace unos días, encontró en el suelo un maletín. Él ni se atrevió a abrirlo (¡es propiedad privada de otra persona!, pensó). Lo entregó a la oficina de policía más cercana. Volvió a su semáforo a vender pañuelos, cuando los vendió todos, él también cogió su particular maletín. Sí, maletín, porque Peter estudia con beca la Carrera de Medicina y vende pañuelos en sus ratos libres para sufragar sus gastos. Está en 4º curso de la Carrera de Medicina en una Universidad Pública española. A la que acude diariamente cargado de ilusión, motivación y sueños por cumplir. Pasa horas enteras en la biblioteca de su facultad y todos le conocen por su talante de buena persona y alegría constante.

Resulta que el maletín contenía 16000 euros en su interior, entre cheques al portador y billetes en efectivo. El dueño del maletín, un empresario, le quiso premiar con la simbólica cantidad de 100 euros por su honestidad y bondad al reintegrar a la policía el maletín intacto, sin ni siquiera haberlo abierto.

Peter, incluso, fue reacio a coger los 100 euros pues no sentía que les pertenecieran. Él consideraba que cualquier persona hubiera hecho lo mismo en su situación. Al menos, según su idiosincracia y código moral y ético, así debía ser, y así fue como hizo él.

¡Dios te bendiga, Peter! Gente como tú levantará ÁFRICA de la pobreza y será el prototipo a seguir en Europa. Espíritu de bondad, lucha, proactividad, resiliencia, entrega al sacrificio por el progreso personal y colectivo, ¡qué gran ejemplo a imitar!

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