jueves, 5 de diciembre de 2019

CORAZÓN ESTRUJADO




Tengo un defecto en mi personalidad, bueno, uno de tantos... pero el más definido –para mal y/o para bien, pues también tiene muchas cualidades positivas- es que como persona cariñosa y de buena fe que soy tengo tendencia a encariñarme rápido con la gente. Añadido a esto, valoro mucho en una persona que sea estudiosa, aplicada, que tenga curiosidad intelectual, que sea amable y asertivo, que hable varios idiomas, que tenga inquietud por conocer otras culturas y viajar…. Si me encuentro con una persona así, inmediatamente me va a caer bien. Y será muy fácil que entablemos amistad y relación cálida y cercana.


Pues sucede que me topé con alguien así pero que resultó ser un asesino, pero de verdad. Y esto me dejó en shock una semana entera. Además de ponerme en posición de análisis introspectivo continuo ya que no es la primera vez en mi vida que me llevo estos sustos.


Se pudiera decir que, de tantas decepciones, tengo el corazón estrujado, constreñido de tantos desencantos. Y es así como de lo más profundo de él me surge este canto:


Que de tantas sonrisas rotas por ilusiones pasajeras
quebraste mi confianza y tornaste en triste canto.
El racimo de buenos sentimientos que creí en tu corazón guardabas,
se deshizo cual fina arena entre mis dedos, sucumbiendo al  gélido espanto.
Estalactitas atravesaron la hechura de mi bombeo
antaño pleno de regocijos y morada de bailarinas hadas
cuyo polvo estelar dejaban en coro trazas cantinelas.
Si antes mi corazón cantaba al compás de estas doncellas
ahora es la desconfianza la que cierne muros y fronteras, de mi corazón en llanto.


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