martes, 23 de marzo de 2021

Últimos días de mis 41 años

 Este domingo, Dios mediante, cumpliré 42 años. Otro cumpleaños sin poderlo celebrar debido a las restricciones por la pandemia. ¡Se me acumulan las fiestas! Por ahora llevo dos cumpleaños, dos carnavales y un fin de año. Todo esto en pausa, ¡postergado, nunca cancelado! 




Ayer, mientras esperaba en mi coche escuchando música por fuera de la Escuela de Idiomas, me saqué una foto. ¡Me encantan los autorretratos! (sí, existe la palabra selfie en español). Pese a mi obesidad, yo me veo guapa y estoy a gusto en mi piel. Mi cara es pequeña (uso mascarillas infantiles) y en mis facciones sienta bien tener kilos de más, es la pura verdad. Si estuviera en mi peso tendría el rostro súper afilado y los pómulos demasiado pronunciados y puntiagudos (imagino que herencia norafricana de la parte de Egipto como me señalaban los resultados de mi test de ADN). 



 Este mes ha sido importante en mi vida: con la rapidez que me caracteriza para desconectar emociones y sentimientos hacia alguien (que no sea de mi familia más cercana, a quienes hasta el momento todo perdono y paso por alto) he presionado el botón de OFF para dos personas altamente tóxicas en mi vida: un varón y una mujer. ¡Fuera, NO ME TIEMBLA NUNCA EL PULSO para cesar a alguien! Lo que hiere mejor eliminarlo. Por fortuna, tengo amigos/as verdaderos/as y sé que ellos no lo eran, un/a verdadero/a amigo/a jamás te hiere a conciencia y actuando con el fin de hacerte daño. El varón en concreto más que porque me hubiera herido, que directamente no lo hizo, fue porque me di cuenta (en conversaciones y reacciones suyas a lo largo de más de diez años de amistad, con sus idas y sus vueltas) de que es un maltratador en potencia, machista y misógino insufrible y no aportaba nada saludable a mi vida con sus hábitos y modo de ver a la mujer en general sacados del siglo pasado, de la España profunda que yo tanto detesto. Esa misma que ahora se posiciona a favor de David Flores y no de Rocío Carrasco. Esa España tan presente en nuestras instituciones y que da nombre al machismo institucional que prueba la evidencia tajante de que el feminismo sigue siendo una necesidad urgente en España.



 

Y sigo mi camino, feliz y aliviada de haberme librado de dos cargas pesadas. Solo quisiera seguir cumpliendo años rodeada de mi gente y de quienes suman en lugar de restar, de quienes se alegran de tus logros y no los envidian o proyectan un halo pernicioso sobre ellos. Y aseguro que no siento pena alguna ni extraño a nadie (pese a que al varón me unió algo más que amistad durante mucho tiempo) pues no desarrollo apegos, nada más que por mi hijo y mi familia cercana. Los apegos no son buenos, precisamente porque si un día debes librarte de eso a lo que te has apegado porque te comenzara a dañar, te va a costar emocional y sentimentalmente. Facilítate la vida, ¡vive sin apegos! Y estos dos no han sido los primeros ni serán los últimos en ser carne del botón OFF en mi vida. Siempre nos encontramos en el camino con piedras que hay que retirar para seguir caminando. Es ley de vida. 




 Les dejo ahora un link a una de mis listas de reproducción favoritas de Spotify


https://open.spotify.com/playlist/14QIMeGvNzZqB8YIkbZZTn?si=qdbNY65ASVeyznb0vpvyUA&utm_source=copy-link

 



En Tenerife, a martes 23 de marzo de 2021. 

Feliz, guerra eterna y contenta. 













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