lunes, 20 de septiembre de 2021

Mirarse de frente, antología de Vivian Gornick

 


He de empezar diciendo que de esta autora ya me había leído ‘Apegos feroces’ en el mes de junio de este año, lectura que me encantó y a la que llegué por recomendación de ‘Deforme Semanal Ideal Total’, un programa de podcasts de Spotify que hace muy buenas recomendaciones literarias, de películas y series, de música y en general culturales. Les dejo por aquí link a lo que escribí en mi blog tras la lectura de ‘Apegos feroces’

LA GUANCHE DE DAUTE (A.NAYRA): APEGOS FEROCES, mi segunda lectura de junio 2021 (ananayra.blogspot.com)

Como siempre empiezo preguntándome quién es la autora y por qué escribe. En internet encuentro un artículo de mi periódico favorito, EL PAÍS, en el que la retrata muy bien. Por aquí el link:

Vivian Gornick: “Estar sola es una postura política” | EL PAÍS Semanal | EL PAÍS (elpais.com)

¡Es increíble cómo pese a que esta escritora escribe desde los años 70 es ahora cuando le alcanza la fama, casi al final de su vida! No obstante, ojalá todos los escritores/todas las escritoras puedan ver reconocida su labor en vida como le ha sucedido a ella.

Vivian retrata su experiencia personal en ‘Mirarse de frente’ y cómo se vio en los años 70 con treinta y cinco años, divorciada y considerada una escritora con un estilo demasiado agresivo para ser apreciada como buena, tratada de bicho raro, narra magistralmente la manera en la que, al igual que Arthur Koestler cuando descubrió el marxismo, ella se quedó encandilada por las ideas setenteras de la liberación de la mujer. Sintiendo la alegría de la política revolucionaria, quedando una y otra vez en restaurantes, salones de lectura y pisos de mujeres intelectuales de Nueva York por el mero placer de elaborar el discernimiento y repetir el análisis. Fue este el tiempo en que se percató de que tener un hombre en su vida ya no era ni iba a ser nunca más una prioridad, de que podía ser perfectamente feliz y sentirse muy completa sin un marido. De hecho, llegó  a la contundente conclusión de que estaba mejor sin un marido que la esclavizara.  Para ella lo único verdaderamente importante pasó a ser su profesión, la revolución feminista y escribir. Aunque la idea del amor romántico que la sociedad y su madre le habían inculcado a fuego en su mente hacía mella en su día a día y tenía que cargar con esa loza diariamente pues acosaba su psique como un fantasma recurrente. La cosa fue a peor cuando llegaron los años 80 pues el feminismo experimentó una caída y pérdida de fuerza brutal que la hicieron sentirse muy sola.

Cuando Vivian era universitaria trabajó de camarera en un circuito de hoteles ubicado en los denominados <<Alpes judíos>> (recordemos que la autora es de origen judío), las montañas Catskills. En Wikipedia leemos: << Las Catskills son muy conocidas en la cultura estadounidense, tanto por ser el marco de muchas pinturas de la Escuela del río Hudson del siglo XIX como por ser el destino favorito para los turistas urbanos de la Ciudad de Nueva York en la mitad del siglo XX. Los muchos grandes complejos vacacionales de la región dieron a innumerables jóvenes cómicos en vivo una oportunidad para perfeccionar su oficio —la película Dirty dancing está ambientada en uno de estos complejos turísticos—. Además, las Catskills han sido durante tiempo un refugio para artistas, músicos y escritores, especialmente en y alrededor de los pueblos de Woodstock y Phoenicia>>.

Y es así como descubrimos a la camarera de bar que posteriormente se convertiría en una escritora de fama mundial; ¡nuestra Vivian! Este mensaje va para todas las mujeres camareras de la hostelería que he conocido a lo largo de mis catorce años como administrativa en un hotel, ¡¡nunca dejen de perseguir sus sueños!! Hoy son camareras, pero mañana puede que la fama mundial les esté esperando por destacar en aquello que siempre soñaron ejercer.

Claro que Vivian tuvo como segundo jefe, el primero la despidió porque consideró que no servía de camarera, a un chico joven de veintinueve años que trabajaba los inviernos en correos y los veranos en el hotel y que le enseñó con paciente entrega todo cuanto sabía, convirtiéndola en una excelente camarera. Como ella lo define en la novela, era un astuto vagamundo, un buscavidas, un auténtico <<ratón de monte>>.

Desde el punto de vista narrativo Gornick rezuma elegancia literaria y sus novelas enganchan desde las primeras páginas, he tardado tres días en leerme este, aunque en papel tiene 156 páginas y en digital (dado el tipo de letra que yo uso) 300 páginas, lo he leído en digital.

 Pienso que la lectura de sus novelas es atemporal y necesaria para cualquier persona de nuestro siglo, tanto para hombres (nuevas masculinidades) como mujeres liberadas del rol de género que el patriarcado les ha impuesto durante siglos.



Vivian de joven.

Vivian Gornick en la actualidad.

 
Hotel en Montañas Catskills,NY, donde se grabó Dirty Dancing y donde trabajó durante años nuestra escritora como camarera de bar. 



 

Lunes, 20 de septiembre de 2021.

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