CALABAZAS EN CARROZAS Y RATAS EN CHÓFERES

Como en los cuentos de Hadas. Las mujeres siempre esperamos que hasta la mierda insípida se convierta en lujo. Así nos lo han inculcado desde niñas. Por eso nos obstinamos en seguir como pauta meternos en relaciones autodestructivas con hombres depredadores de ingenuas NIÑAS DE BIEN. Por eso en el cuento de Cenicienta, la pobre niña maltratada por su familia acaba subiéndose a una carroza que no era sino una calabaza y llevada al gran baile real conducida por chóferes que no eran sino ratas de cloaca. Ella se casa con el Príncipe Azul y ya se supone que acaba el cuento porque ELLA ES FINALMENTE FELIZ (¿?). ¿Seguro? ¿Y si en la segunda parte resultó que ese Príncipe Azul venía apestando a alcohol a las tantas de la madrugada, con la mandíbula colgando como una vaca de tanta cocaína que esnifó y la sacaba de la cama a las tantas de la madrugada a jalones de pelo, empujones,violencia extrema, insultos denigrantes y la amenazaba de muerte o con arrebatarle a su hijo si abría l...