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domingo, 6 de enero de 2019

Cultura del sacrificio y lucha

 Aún con el ruido del papel de regalo de fondo y el griterío de mi hijo y sobrinas en medio de las emociones de un día de Reyes, me dispongo a realizar este post en un arrebato de necesidad de escribir. 

 Ayer ponía en mis redes sociales una foto de Ragnar Lothbrok, el rey vikingo líder de su gente de Escandinavia en la Baja Edad Media, con una frase que mentaba en un episodio de la segunda temporada. La frase, traducida al español, dice así: << ¿Quién dice que deberíamos ser felices? La infelicidad es más común que la felicidad >>.


En nuestra sociedad capitalista nos han querido convencer de que debemos, a toda costa, ser felices todo el tiempo. No obstante, a veces es lícito darnos el derecho a tener días en que no nos sentimos felices pero, por nuestra familia, entorno, compañeros/as de trabajo y amigos/as nos ponemos la máscara de la cotidianidad y con una sonrisa como escudo vikingo, salimos a la guerra de la vida. Nos hace falta más cultura del sacrificio, arduo trabajo y lucha. La vida no es color de rosa como nos han hecho creer. Mas, ¡vale la pena cada amanecer! Sobre todo cuando vives en las Islas Canarias, uno de los lugares con los cielos más bellos del mundo.



Lo que sí sucede es que realmente el ser humano necesita muy poco para ser feliz. Tal vez con simplemente acudir a una playa o monte con una toalla o manta, tirarte en el suelo de la Naturaleza con unos cascos puestos y tu música favorita y respirar el aire puro mientras te das un baño de sol y vitamina D, ya tienes tu dosis de felicidad diaria. No obstante, la cultura capitalista (reitero) nos ha querido lavar el cerebro e inculcar la necesidad de las cosas, cuantas más y más caras mejor, porque si no, supuestamente, NO SEREMOS FELICES. Y es así como se nos exige: tener un cuerpo perfecto, tener un pelo perfecto, tener el armario lleno de ropa y a ser posible de marcas caras, tener un montón de pares de zapatos (aunque después en el día a día siempre usemos los mismos tres o cuatro pares), tener uñas postizas, tener cabello fuerte y voluminoso y, si no, tener que ponerte cabello postizo, tener cejas postizas y ahora también hasta pestañas postizas. Todo en nosotros últimamente es postizo, nos estamos convirtiendo en seres de plástico y no de carne y hueso. El TENER es desde hace décadas más importante que el SER. Y es así como por tener dejamos de ser y perdemos nuestra esencia como seres humanos, como seres supremos de la Obra de Dios para pasar a ser seres inferiores de la Creación que con total desprecio hacia todo y haciendo alarde de arrogancia absoluta nos convertimos en destructores absolutos e irrefutables de la Naturaleza, del Planeta Tierra y hasta del mismo ser humano, involucionando atrozmente.

También se nos exige que TODOS/AS tenemos que vivir emparejados/as y ser la mitad de alguien. No obstante, en la realidad muchas personas no han nacido para vivir en pareja aunque la sociedad nos condene por ello. Yo soy una de esas personas. Y, volviendo de nuevo a la serie Vikingos (jeje, ya saben que me fascina esta serie porque la cultura vikinga es una de mis favoritas y más adelante les sintetizaré los porqués), Lagertha más de una vez dijo que ella no buscaba otra mitad, pareja, porque ella no era una media persona por tanto no podía ser mitad de nadie. 



La vida no es fácil. Son más los momentos difíciles y las cuestas arriba que las cuestas abajo y momentos fáciles. Nos tenemos que visualizar a nosotros/as mismos/as como guerreros/as fuertes e intrépidos/as. Cada uno/una tiene sus virtudes y defectos, nuestras fuerzas y debilidades. Y, pese a que siempre habrá un ser malo que se quiera apoyar en nuestras debilidades para poder brillar él o ella apagando nuestra luz, debemos aprender a vivir con ese espíritu de lucha y competitividad (hacia nosotros mismos/as, es decir, luchar diariamente por ser mejores cada día) y ser fieros/as y hasta agresivos/as en este sentido. Cada año hemos de ser más sabios/as y mejores seres humanos que el año anterior. Saber más idiomas, saber más de lo que nos apasiona o necesitamos saber en nuestra profesión, saber más de los seres que nos rodean pero no de los chismes sino de lo que les preocupa para poder saber en qué podemos ayudarles. Pues, no olvidemos, VIVIMOS EN SOCIEDAD y el mal del prójimo tarde o temprano termina siendo nuestro mal (este es el sentido verdadero de la globalización). No crean que un problema en un país africano no terminará afectándonos a los europeos, siempre el mal de unos/as termina siendo el mal de todos/as. Somos como los átomos, todos estamos hechos de todos y somos la suma de todo y todos/as. Por tanto, no debemos empeñarnos en restar sino en sumar, unir, agregar y no disgregar, avanzar, evolucionar y no involucionar. 

¡Cultura del sacrificio y lucha perenne! ¡Cultura del bien común y no del bienestar individual!

¿Y cuáles son los porqués de mi fascinación por la cultura vikinga?

1) Vivían en comunas, sociedades donde todo era de todos (como los nativos americanos). 

2) Las mujeres y los hombres eran exactamente iguales en derechos, deberes y responsabilidades. No entendían la diferencia entre seres humanos por ser de distintos sexos. La mujer era criada, en igualdad de condiciones que un hombre y educada para hacer exactamente lo mismo que el hombre, incluido luchar y pelear como ellos en las guerras.

3) Entendían, ¡¡¡desde la Baja Edad Media!!!, que el amor se podía acabar y la  mujer era libre de poderse divorciar de un hombre si ya no lo amaba porque entendían que si no Freia, la diosa del amor y fertilidad, se podía enfadar y lanzar maldiciones sobre su pueblo si había una sola mujer que no era feliz por estar conviviendo con un hombre que ya no amaba. Siempre se casaban por amor, nunca por interés y la libertad sexual de las mujeres eran tan respetada como la de los hombres.

4) Tanto hombres como mujeres adoraban el sexo, la buena comida y el alcohol (¡les encantaban el vino y los licores!). Y tampoco en esto hacían distinciones entre hombres y mujeres. 

5) Tenían un concepto muy fuerte de la familia y de la lealtad entre amigos/as. Hasta el punto de matar por defender a su gente. ¡Sentían placer matando! En esto sí que no puedo sentirme identificada, a Dios gracias, jeje. Pero creo que no me equivoco si dijera que yo podría matar por defender a mi familia y mi gente. Si fuera en legítima defensa puede que hasta sintiera placer haciéndolo. Los países deberían ser así. Extrapolando cualquier clan vikingo con un país, sería legítimo que cada país se defendiera ante la amenaza de verse en peligro de extinción y tener que sobrevivir. En Escandinavia, debido a las temperaturas de frío extremo, no les quedó más remedio que salir de sus confines a explorar el mundo y buscar mejores tierras para cultivar, ¡por eso debían expandirse, salirse de lo conocido y la zona de confort y hacer lo que todos los países de esa época hacían en la época Imperialista! Pese a que quienes adquirimos la mala fama fuimos los españoles debido a la campaña de desprestigio de la cultura anglosajona sobre la española. 



Hay tiempo para todo. No por tener claro que hemos de fomentar la cultura del trabajo, sacrificio para el bien común y la lucha colectiva para alcanzar el objetivo de la cohesión y bienestar colectivo, hemos de ser unos/as amargados/as. Todo lo contrario, NOS HA DE APASIONAR LA GUERRA DEL DÍA A DÍA, LA LUCHA, EL ESFUERZO DIARIO (estudiar, trabajar, entrenar tu cuerpo y alma,...), SER UN/A GUERRERO/A, esto nos ha de hacer felices pero sin el egoísmo de ser unos pretenciosos/as que necesitamos de mucho para ser felices. Se puede ser feliz con poco. Pues no es más feliz quien más tiene sino quien hace más cosas que le hacen feliz con lo poco que tiene. Y, lo dicho, ya la Naturaleza nos provee de todo cuanto necesitamos para ser felices. 



¡Tenemos por delante 12 meses con sus días y noches para ser mejores que el año pasado! Come on! ¡¡A LA LUCHA GUERREROS/AS!!






























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