Flores para Antonio. Reseña del documental (sin spoiler)
Antes de comenzar, conviene aclararlo: todo cuanto se menciona aquí pertenece ya al dominio público. No hay en estas líneas revelación alguna que empañe la experiencia de quien aún no ha visto el documental. “Lola Flores y su hijo Antonio… Los dos eran la misma persona”, dijo Juan El Golosina. Y en esa frase cabe, quizá, toda la verdad de una estirpe que no se entiende en singular. Porque hablar de Antonio es hablar de un eco, de una herencia ardiente, de una identidad que nunca estuvo del todo separada de su origen. Desde niña sentí una afinidad instintiva con Antonio Flores. Había en él algo indómito, casi tribal, que se manifestaba en su estética —esa suerte de indio norteamericano— y, sobre todo, en su manera de estar en el mundo: rebelde, sí, pero no desde el capricho, sino desde la necesidad profunda de justicia. Su canción Libre no era solo una declaración de intenciones; era un manifiesto vital. Una forma de plantarse frente al mundo sin pedir permiso. Esta canción la...