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Mostrando entradas de septiembre, 2026

La palabra mágica. Una vida escrita, de Isabel Allende. Reseña.

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 Hoy he terminado de leer La palabra mágica. Una vida escrita , de Isabel Allende, y he cerrado sus páginas con esa sensación tan hermosa de haber estado conversando con alguien que comprende una parte muy íntima de mí: la necesidad de escribir. Esa que convive con las obligaciones, con el cansancio, con las preocupaciones y que, aun así, encuentra un resquicio por el que salir a respirar. Allende nos acerca a su relación con las palabras, a la memoria y al oficio de transformar la vida en historias. Leyéndola, una puede asomarse a las dudas y decisiones que hay detrás de los libros que después llegan a nuestras manos. A mí me ha interesado especialmente esa trastienda de la escritura, tan poco parecida a la imagen romántica de sentarse frente a una ventana y esperar a que aparezcan las musas. ¡Como para depender de que tengan libre la agenda! Después de esta lectura, me queda claro que ha sido, en buena medida, una escritora de brújula: de las que empiezan a caminar siguiendo una ...

A dos días del otoño 2026

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Es una mañana lenta de domingo. Abro los ojos a las ocho en punto y me cabreo conmigo misma: había quedado con el sueño en que hoy me soltaría a media mañana, pero mi reloj interior nunca consulta mis planes. Anoche me dejé vencer antes de la medianoche, con la esperanza de regalarme unas horas de descanso, de aflojar los nudos que la semana va dejando por dentro. Quería dormir sin prisas, alargar esas seis o siete horas que suelen caber entre mis obligaciones. Pero hasta el descanso tiene sus condiciones en este cuerpo mío: si duermo más de lo acostumbrado, la migraña puede despertarse conmigo. Así que voy negociando pequeñas treguas, aprendiendo una y otra vez el delicado idioma de mis límites. Conozco algunos de sus avisos: el exceso de chocolate, la vainilla, un café de más, ciertos perfumes intensos que ocupan el aire entero y no dejan sitio para respirar. Con el café mantengo un pacto: dos al día, como máximo. Uno al levantarme; el otro, después del almuerzo o a las cuatro, al s...

La alegría acuñada en el ADN

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  La alegría acuñada en el ADN   Hay personas que deslumbran por su capacidad de ser felices. No por las circunstancias que las rodean, sino a pesar de ellas. Una aptitud de la que, evidentemente, muchas otras carecen por completo. Para este tipo de guerreros y guerreras de luz, como me gusta llamarles, la felicidad no es un estado pasajero ni un simple sentimiento que va y viene con la marea del día. Parece, más bien, un rasgo grabado en su personalidad, inscrito en su ADN con la misma certeza que el color de su cabello o el lunar que adorna la comisura izquierda de su labio superior. Se les reconoce, además de por esa expresión risueña que los precede, porque llegan siempre felices al trabajo. Se motivan solos, sin que nadie tenga que insistirles, porque ponen tanta ilusión y alegría en cada tarea que parecen estar esperando a que les manden hacer algo, solo por el gusto de realizarlo con regocijo. Y ahí radica su verdadera grandeza: no en la ausencia de dificultad...

Dos lecturas más de Isabel Allende

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  Dos lecturas más de Isabel Allende Reseñas de Ana Nayra Gorrín Navarro   Retrato en sepia El revelado lento de una herida Llegué a Retrato en sepia con Eliza Sommers todavía en el equipaje. Venía de Hija de la fortuna , de aquella muchacha embarcada en un barril rumbo a California, y confieso que esperaba más oro, más polvo, más hombres desesperados escarbando la tierra como si la tierra fuera una madre que esconde el pan. Y me encontré, en cambio, con una niña que no recuerda. Que no puede recordar. Que lleva dentro una pesadilla de niños vestidos de pijama negro y no sabe de dónde le viene ese sueño ni por qué la despierta con el corazón haciéndole daño. Isabel Allende le entrega a Aurora del Valle dos instrumentos: una cámara y una voz. Y con eso basta. Porque esta novela, en el fondo, trata de lo mismo que trata la fotografía: de aquello que permanece invisible hasta que alguien se atreve a meterlo en el líquido y esperar. El revelado es lento, como la memor...