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El devenir del tiempo todo lo consolida, ¡a no ser que seas un/a revolucionario/a!

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En los albores de los cuarenta me he dado cuenta, no sólo por análisis de mi propia persona en ejercicio atroz de introspección sino en la personalidad de otros/as a quienes observo mucho, que los rasgos de carácter de los seres se acentúan con el paso del tiempo. ¿No lo creen así ustedes? Así, si una persona es gruñona, lejos de suavizarse con el paso del tiempo se convertirá en un/una gruñón/a elevado a su máxima potencia. Si una persona es dulce también incrementará su dulzura con el paso de los años, a no ser que la vida lo agríe sobremanera. Si es apasionada, radical e impulsiva, lo será más y más también con el paso del tiempo. No menguan los rasgos de carácter con los años. Se puede aplacar tal vez el fuego con que se viva y sienta la pasión (entendida en sentido amplio, no sólo de pasión sexual hablo). Pero no se difumina ni deja de existir por más años que bañen a esa persona (¡ojo, no hablo de libido, me refiero a la pasión con que se sientan o no las cosas!). Co...

SOLA

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 Nadie parece entenderme, con nadie parezco encajar.  Mis pensamientos e ideas se tornan revoluciones imposibles de soportar para quien aparentaba ser el esbozo de un compañero sentimental y de vida. Y, así como todo debería fluir sólo sin necesidad de pedirlo, se esfuma  y se diluye en la fatídica desidia del hastío junto a esa persona, tornándose en la nada más vacía. Porque más allá de la piel no hay emoción, ni conversaciones profundas, ni me nutro aprendiendo nada de esa persona que pueda ser fructífero en mi vida. No hay pasión en sus manos cuando se posan en mi piel. No siento el fuego ardiendo cada célula de mi ser. No me siento en las nubes, ni cuento las horas para volverle a ver, a escuchar, a sentir. No me hace vibrar ante sus sugerencias imposibles de negar, si es que las hubiera alguna vez porque hasta el momento la espontaneidad, la pasión, la chispa, la he puesto solo yo. No puedo ser fuego si me echan agua fría encima. No puedo... Me estoy apagando. No ...

Tardes de agosto

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 Ya entrados en el mes más caluroso del año, en un lugar de por sí cálido. Y yo, que aparento ser de idiosincrasia caribeña, diluyo en mis tardes de lectura, introspección y soledad, cualquier atisbo de dorar mi piel bajo el sol. Puede que acuda al Mar, pero sólo para darme un baño y regresar, presta, bajo sombra. Pues cada vez soporto menos el sol y cada vez me gusta más mi piel blanca. ¿Por qué? Pues porque viviendo donde vivo lo difícil y extraño es ser nativo/a lugareño/a y poseer nívea piel. Y, ya saben cómo me gusta ir a contracorriente. Si se pusiera de moda estar gorda, yo estaría en los huesos.  Siempre he adolecido de este defecto de rebeldía sutil. Callado grito eterno que acuña todo lo que hago, digo, escribo, toco y siento.  También siempre, aún estando rodeada de mucha gente, inmensamente amada por mí, me he sentido sola. Este espíritu de la soledad me acompaña desde la cuna y es mi musa en mis horas de creatividad literaria.  ...

ODA A SANTA ANA

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Doce años

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 Una década más dos añadidos eran exactamente los años que me llevaba mi primer amor, 12 años mayor que yo. Para mí era una tontería pero no así para mi entorno familiar, quienes pusieron el grito en el cielo. Yo tenía 17 años y él 29 años. Hoy en día yo parezco más vieja que él. Pese a que ese amor se acabó desde hace muchos años. No obstante, conservamos una bella amistad y gracias a las redes estamos al tanto de nuestras vidas.    Ironías de la vida o tal vez el karma positivo recayendo sobre mí, no hace mucho sentí la serendipia   y viví un romance de lo más intenso con alguien doce años más joven que yo, dominicano, que me dejó huella. En el amanecer, cuando despertaba antes que él, le miraba y no entendía por qué me regalaba el brío de su juventud. Llenó mis días y noches de energía positiva, ganas de vivir, música, mucha música, ritmo y alegría. Me enseñó a cocinar el arroz al estilo latino (nada de por cada dos tazas de agua una de arroz como hacemos aqu...

LEONA EN LAS CALLES

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Mi amiga Leona, 30 años, víctima de una violación brutal y grupal años atrás. Hecho que denunció armándose de valor pero desgraciadamente el sistema aún apesta a machismo y los energúmenos que la violaron salieron de rositas. Al parecer el hecho de que Leona estuviera sola en una discoteca y estuviera borracha a las cuatro de la madrugada fue suficiente para que se tornaran las acusaciones y al final la que acabó siendo juzgada fue la víctima y no los verdugos.   Leona aceptó esa sentencia a la misma velocidad que dejaba de creer en la justicia. ¡¡Se la tomaría, cual Ley del Talión, por su propia mano!! Leona se cambió de ciudad, terminó sus estudios universitarios, salió mucho de fiesta y farra cuantos fines de semana pudo. Aprendió varias artes marciales, que dominaba con destreza. Se machacaba en el gimnasio dos horas diariamente. Había logrado convertir su cuerpo de  1,75 cms de altura en un arma de matar. Y no dudaría en usarlo si volviera a hacerle fal...

HEMINGWAY Y LANZAROTE

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 ¡Buenos días! Me encuentro en mi segunda semana de vacaciones (no consecutiva, es decir, primero me dieron una, luego volví a trabajar y ahora tengo otra) del año 2018. Disfruto estos días y los aprovecho para evadirme de la rutina diaria que nos encorseta y, aunque mantiene en nuestra zona de confort, también nos aleja de vivir improvisando y eso para un alma creativa es muy importante. Y así, improvisando, nos fuimos en la primera semana de vacaciones a Lanzarote. Solos mi hijo y yo. ¡Recorrimos la isla de norte a sur y lo pasamos pipa! A su vez, me dio tiempo de leerme el segundo libro del Club de Lectura de Santiago del Teide: El viejo y el mar de Hemingway. Recuerdo que cuando era niña mi padre tenía el libro pululando por casa. Cuando yo contaba con 12 años lo cogí y lo leí. En ese entonces me resultó farragoso, aunque no demasiado complicado de leer. No obstante, lo admito, a esa temprana edad me aburrió ese relato de un anciano solo en el mar intentando llevar a c...