TRES AÑOS Y MEDIO
En mi vida, desde abril del 2008 (ah, ya albi!) hasta octubre de 2011, existieron tres años y medio de soledad sentimental absoluta. De vacío y ausencia buscada de esa clase de amor que te llena y sublima, el de la pareja. No me sentía con fuerzas ni capaz de enamorarme y todo lo que ello significa en toda mi vida desde mi ruptura del Padre de mi hijo. Si por ese entonces estaba tan fuerte para aguantar esa soledad, ¿por qué ahora iba a ser menos? El cuatro de agosto de este 2012 tuve otra ruptura de una relación traumática. Jamás hubiera dicho, cuatro años atrás, que volvería a enamorarme. Tampoco a desenamorarme, otra vez y por las mismas razones. Necesito apaciguar mi Espíritu atormentado y ultrajado por quienes intentaron anularme. Nunca más caeré en ese tipo de relación tóxica con hombres tóxicos, me lo prometo. Como la Scarlett O´hara cuando se prometía a sí misma que nunca más iba a pasar hambre en la escena tan famosa de la película Lo que el viento se llevó (1939). Haré...