Mak, tatuaje de mi perro
En mi vida he tenido dos perritos: Névar, mestiza de maltés y caniche, de color champagne y que me la regalaron cuando yo tenía 9 años y vivió 27 añitos y mi perro Mak, Border Collie, con quien tuve un vínculo súper especial (sin que esto signifique que no lo tuviera también con Névar). Pero es que... Mak y yo éramos dos almas gemelas. ¡Teníamos telepatía! Y no es broma... Les juro que a veces hacía experimentos con este tema y mi sorpresa era mayúscula. Por ejemplo, la casa de mis padres tiene dos plantas. A veces yo estaba en la planta alta y él en la terraza de la planta baja. Mentalmente decía: Mak, sube, estoy en mi cuarto. Y... Mi perro subía corriendo las escaleras y venía a mi encuentro moviendo el rabo. Durante los paseos también le hablaba mentalmente y él me respondía. Sé que no tiene nada de lógica y que puede que muchas personas piensen que estoy loca, pero esto era así siempre... Yo podía comunicarme con él telepáticamente y funcionaba siempre.
Mak nació un 2 de noviembre de 2014 en el Puertito de Güimar y falleció en el mismo lugar el 2 de febrero de 2024, en una consulta veterinaria de urgencias porque fue un día festivo en Canarias y nuestro veterinario estaba en Gran Canaria.. Tuvimos que eutanasiarlo porque le dio una parálisis total por su enfermedad (mielopatía degenerativa), tenía 9 añitos y 3 meses. De ese día es el poema Un charquito de estrellas que pueden leer y buscar en este blog.
Decidí tatuarme su bella carita junto a la luna llena que él tanto admiraba (¡se pasaba horas mirándola embelezado!) y una pluma india protectora. Sergio, mi tatuador, logró captar su mirada exacta, en este tatuaje está la presencia de mi perrito Mak y estoy orgullosa de llevarlo por siempre en mi piel, porque fue el perro más especial que he tenido y porque sé que siempre me acompañará y, allá donde esté, nos estará esperando paciente.
Te querré siempre, mi bello Mak.