Hoy empiezo a escribir mi octava novela
Después de concluir mi séptima novela, necesité detenerme. Había llegado al final exhausta, con la sensación de haber atravesado una experiencia que iba mucho más allá del ejercicio habitual de la escritura.
Quienes me siguen conocen la historia. Aquella novela supuso para mí un desgaste energético difícil de explicar. La escribí sintiéndome conducto de una presencia superior que me hablaba durante el sueño. Las escenas llegaban de noche, nítidas y completas, como imágenes proyectadas en algún rincón secreto de mi conciencia. Muchas veces tuve que levantarme de la cama y escribirlas antes de que el amanecer deshiciera su claridad.
Ambientada en Tenerife, la historia comienza en 2045, cuando un gran terremoto marca un antes y un después en la vida de la isla. Más adelante, la narración avanza hasta 2048, año en el que se producen dos acontecimientos decisivos: la erupción de El Teide y una invasión alienígena.
Tras terminarla, necesité recuperar el aliento y regresar lentamente a mí misma. Solo entonces comenzó a insinuarse la siguiente historia.
Primero fue una imagen. Después, algunas voces. Más tarde aparecieron los personajes, los conflictos y ese territorio todavía brumoso en el que una novela empieza a respirar antes de que exista una sola página escrita.
Cogí cuatro folios DIN A4 y los grapé para disponer del espacio suficiente en el que confeccionar la escaleta, capítulo a capítulo. Esta vez dejaré descansar los pósits. Esos cuatro grandes pliegos serán el mapa que me acompañe durante el viaje.
Mi octava novela estará dividida en dos partes y será, además, el comienzo de la primera trilogía que escriba en mi vida. La historia se adentrará en el pasado guanche de Canarias, en un tiempo que siento remoto y, al mismo tiempo, extrañamente cercano.
Según un test de ADN étnico, poseo alrededor de un veinte por ciento de ascendencia guanche, un sesenta por ciento íbera y un veinte por ciento francesa. Sin embargo, desde niña he sentido que la tierra que habito me susurra. Tenerife despertó en mí un amor profundo y una curiosidad inagotable hacia esa rama antigua de mi árbol genealógico. Quizá represente una quinta parte de mi ADN, pero ocupa la totalidad de mi corazón.
El día en que una escritora comienza una novela merece ser recordado. Por eso he escogido el miércoles 1 de julio de 2026. El número uno representa, dentro de la numerología, el origen, la voluntad creadora y el impulso de abrir camino. Mi bello hijo nació un 1 de octubre.
Julio transcurre bajo el signo de Cáncer, vinculado simbólicamente con las raíces, la memoria, la familia y la pertenencia: asuntos que estarán profundamente unidos a esta historia. Además, comenzaré a escribir bajo una Luna gibosa menguante, todavía casi llena, una luna que invita a recoger lo aprendido, depurarlo y convertirlo en conciencia. Me parece una hermosa bóveda celeste para regresar literariamente a la memoria de mis antepasados.
Con el calor del verano y las largas tardes extendiéndose dentro de mi casa, iré horneando esta novela a fuego lento. Sospecho que me mantendrá ocupada durante un año, quizá más. Las historias conocen su propio ritmo y algunas exigen que una permanezca junto a ellas hasta que pronuncian la última palabra.
Vivo para mi hijo, para mi trabajo en el hotel, para mi familia y para este amor irrenunciable que siento por la literatura. Sueño con dejarle a mi hijo un legado hermoso hecho de libros escritos por mí, páginas en las que pueda encontrar mi voz cuando algún día ya no pueda escucharla.
Ojalá Dios me permita coronar esta pasión con el éxito suficiente para dejarle también un legado material: un techo, seguridad y las herramientas necesarias para abrirse camino y ganarse la vida honradamente.
Cuando una mujer se aproxima al medio siglo después de haber criado sola a su hijo, muchas ambiciones pierden importancia. Permanece una preocupación esencial: saber que él estará bien cuando ella ya no esté.
Hoy comienzo mi octava novela.
Abro el primer folio, escribo la primera frase y vuelvo a entregar una parte de mi vida a la literatura.
En Los Gigantes, a miércoles 1 de julio de 2026.
Ana Nayra Gorrín Navarro.