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domingo, 15 de agosto de 2021

Notas sobre El callejón de los milagros, hasta capítulo final incluido

Antes que nada, advertirte que si no has leído la obra NO LEAS ESTE POST DE MI BLOG. Si solo has leído hasta el capítulo 18 inclusive (probablemente porque seas del Club de Lectores de STD), párate donde te indico en mi texto y una vez hayas terminado de leerte todo el libro vuelve a este punto. 

Te propongo iniciar un hilo de comentarios sobre la novela,   ¿ qué te parece? 



La novela es del autor egipcio Naguib Mahfuz que obtuviera el Premio Nobel de Literatura. La obra, publicada por primera vez en el año 1947, retrata de manera entrañable e inolvidable la vida e historias de los personajes de un callejón de El Cairo, el callejón de Midaq, cercano a la mezquita de al-Husain,  sitio real donde nació y pasó toda su vida el escritor y en el que uno de los rincones más característicos es el Café de Kirsha, que lleva el nombre de su dueño y cuyo hijo se llama Husain Kirsha, soldado del ejército británico trabajando en un campamento militar británico llamado Arnas. En el café trabaja el camarero Sanker. El café, pese a ser una sala pequeña y rectangular adornada de arabescos, es un lugar muy concurrido.

Foto de Naguib Mahfuz.


La novela presenta todo un enjambre de personajes, en esto me recordó a La Colmena de Camilo José Cela, ambientada en las calles, cafés y alcobas de aquel Madrid de 1943, más o menos en el tiempo en que transcurre El callejón... y que era también, como la obra de Mahfuz, una amarga crónica existencial. Un aire de rutina y fatalidad había invadido la conciencia de las gentes en esos años convulsos.

 Mahfuz es un genio desmenuzando el alma humana, sus contradicciones, sus pasiones y sus emociones, desentrañando los sentimientos de sus personajes con una facilidad pasmadiza, enriqueciendo toda la novela de unos diálogos que no tienen desperdicio, ¡cómo me gustan las novelas ricas en diálogos en las que los personajes se desenvuelven como en el cine!


1)      Personajes que van apareciendo: 

El tío Kamil, el señor obeso de la tienda de dulces a la derecha de la entrada del callejón, que estaba en frente de la barbería.

2)      Abbas al- Helu, el barbero, hombre de estatura mediana, tez pálida y con tendencia a echar carnes. Ojos saltones y pelo con tendencia a amarillo.

3)      Salim Alwan, el del bazar contiguo a la barbería. Como curiosidad decir que no llaman a las shilabas así sino Yilbabas. 

El El señor Husaini, el bueno que curaba solo con la luz que emanaba de su frente. 

El doctor Boushi, que vivía en un piso de la primera planta del segundo mueble del callejón. 

 El jeque Darwish, que trabajaba como profesor de inglés de las Fundaciones religiosas, pero al ser estas absorbidas por el Ministerio de Enseñanzas y como el profesor no era titulado le descendieron en su categoría a escribiente, lo cual mermó radicalmente su orgullo y siempre estaba malhumorado con todo el mundo. Hasta que dejó su empleo en Las Fundaciones, abandonó a su familia y todas sus obligaciones, empezó una nueva vida y se dedicó a la vida espiritual y contemplativa por completo.

      La señora Saniya Afifi, cincuentañera presumida, antigua belleza egipcia, propietaria del segundo inmueble del callejón en cuya primera planta tenía su morada el doctor Bushi, Afifi soñaba con casarse, Tenían por vecina a la robusta mujer, bastante entrada en carnes, Umm Hamida que habitaba en el segundo piso, tenía sesenta años y era casamentera y guardiana de baños públicos de profesión. Parlanchina como ninguna y empeñada en casar a Afifi, eran pocas las veces que le daba reposo a la lengua, y raras las cosas que se le escapaban sobre alguna persona del callejón o sobre alguna de sus cosas. Era la crónica viviente del barrio. 

     En la novela hay claras referencias machistas, la primera la encontramos en la página 23 donde se dice que Husaini le pegó una paliza a su mujer y se dice que es porque ella era una golfa, ¿ qué si no iba a hacer que ese santo acabara pegándole a su esposa? También en este punto se dice que el doctor Boushi era un pederasta que " había metido mano a una niña en el refugio antiaéreo" y un respetable señor lo había golpeado.

A  Además, podemos comprobar cómo las figuras masculinas predominan y s se presentan siguiendo el estereotipo del hombre macho encorsetado en su rol de género masculino que no aboga por la igualdad de sexos, tan propio de la cultura árabe máxime en la época en que está contextualizada temporalmente la obra. Dejando a un lado esta apreciación hecha desde mis ojos y raciocinio de mujer occidental, seguimos con el comentario de la lectura por capítulos. 

 Los capítulos dos y tres igualmente son introductorios de la novela y sus personajes. 

     En el capítulo cuatro Husain, el hijo del dueño del café Kirsha, le dice a Abbas el barbero que cierre la barbería, abandone el callejón y se aliste al ejército británico. En este capítulo advertimos la admiración que siente Abba por su hermana de leche Hamida, según la tradición árabe dos bebés que han mamado de la misma teta son hermanos de leche y no pueden casarse. Es por eso que Hamida le recrimina en capítulo anterior que su madre (que realmente no era su madre sino adoptiva pues Hamida era huérfana) lo hubiera permitido ya que según Hamida el único hombre decente con el que casarse en el callejón es el barbero. Hamida muestra desde el principio de la obra una obsesión creciente por salir de la pobreza y por el dinero, que desea a toda costa. En los capítulos cinco y seis descubrimos los sueños de Abbas y Kirsha, el dueño del café, quien es adicto al hachís y además trafica con él. Casi al final del capítulo seis Abbas comunica a sus amigos su final decisión de alistarse al ejército británico, siguiendo el consejo de Husein.

C   Capítulo siete, la panadería.  Ubicada al lado del café de Kirsha y adosada al inmueble de la señora Afifi, los dueños eran Husniya y su marido Yaada. Y un inquilino de un antro adherido a la panadería era Zaita. En este punto es de destacar la suciedad tan bien descrita en la novela referente a algunos personajes (Zaita, los piojos de la larga melena de Hamida, la suciedad de las calles y algunos locales,...). Zaita se dedicaba a "la fabricación de lisiados" haciéndoles lesiones artificiales para quienes quisiera ser mendigos. 

     En el capítulo ocho, comprobamos la importancia que tiene el bazar para el callejón. En él trabajaba un tropel de empleados que no paraban salvo a la corta pausa del almuerzo. Añadido al tránsito de proveedores y clientela le daba mucha vidilla al callejón. El dueño del bazar, Salim, tenía cuatro hijas todas casadas con buenos maridos y eran, las cuatro, madres de familia y un hijo magistrado, Muhammad Salim Alwan, quien le había aconsejado venderlo todo y disfrutar de su merecido descanso de jubilación tras el largo bregar. No obstante, el padre deseaba morir con las botas puestas o meterse en política, algo que su hijo magistrado le desaconsejaba radicalmente pues le decía que el partido al que tendría que afiliarse le obligaría a gastar diez veces más que lo gastaba en sí mismo y los suyos y el comercio y si llegara a presentarse a candidato al Parlamento acabaría siendo un pobre infeliz que acabaría muriendo de alguna dolencia cardíaca. Salim estaba secretamente enamorado, pese a estar felizmente casado, de la joven Hamida (quien a su vez lo estaba del barbero Abbas) y el mejor momento del día de Salim era cuando la joven pasaba frente a su bazar. Aquí hay un poco de evocación a la obra Lolita pues Salim le saca más de treinta años a la joven a quien conoce desde niña, pese a que en la cultura árabe esto es habitual. 

    Me encantan los pasajes en los que los personajes se recrean con la gastronomía árabe, tan apreciada por mí; el couscous, el trigo molido condimentado con especias árabes y carne de palomo y nueces, los dulces árabes, el té árabe en sus vasitos tan lindos y estéticamente inigualables. Mientras los leía mi memoria sensorial volaba a ese momento exacto en que mi paladar percibió estos sabores por primera vez. ¡Qué rica es la comida árabe, madre mía!  

     En el capítulo nueve nos adentramos en las emociones de la señora de Kirsha, atormentada por la adicción de su marido al hachís y por su sino de traficante que le llevaba a la vida nocturna y callejera. Los Kirsha tenían seis hijas y un hijo.

El  El capítulo diez se centra en Abbas el barbero y en Kamil, en Hamida y sus deseos de huir de su baraca (destino, en árabe), ¿tal vez el modo fuera casándose con Abbas?

En el capítulo once vemos a una sufrida señora de Kirsha a quien las tentativas de reformar a su esposo la habían agotado en vano, así que pidió ayuda al vecino Husaini, el sanador. Kirsha de noche traficaba y últimamente frecuentaba a un joven adicto igual o más que él y la señora quería traer de nuevo a su marido, si es que alguna vez estuvo, al redil. 

    En el capítulo doce asistimos a una pelea callejera entre la señora Kirsha, Umm Husain, y el joven con quien salía su marido. Con el punto de humor de que ella le dijera al joven, al ser preguntada que quién era, que cómo que quién era, que sabía perfectamente que ella era su "coesposa" (página 112). El señor Kirsha logró librar a su amigo de las manos de su furiosa esposa, pero esto acrecentó más la ira que ya sentía contra ella. 

El El capítulo trece, por contra, nos introduce en la energía amorosa de Abbas, enamorado de su Umm Hamida, de quien pide oficialmente la mano antes de alistarse en el ejército británico. En la pedida recitaron los primeros versículos del Corán (ya sabemos que el mundo islámico no separa ley de moral, por tanto la ley es la religión y el Corán su código legal superior) y bebieron refresco.  Esto es algo que también quiero destacar pues nosotros solemos beber refresco en cualquier momento siempre que nos apetezca, en cambio en muchas familias árabes que he conocido esto está reservado solo a ocasiones especiales (cumpleaños, fiesta del cordero, romper el ayuno de ramadán, pedidas de mano, bodas, ceremonias de circuncisión, etcétera). 

En el capítulo catorce asistimos en su comienzo al alquiler de la barbería de Abbas por un anciano para continuar con las desavenencias domésticas de la familia Kirsha fruto del comunicado de Husain, el hijo de ambos, de que quería irse a otro lugar a buscarse una mejor vida y sus padres se oponían a ello. 

En el capítulo quince volvemos al trasiego casamentero de Hamida y a cómo la señora Afifi vivía consumida por la impaciencia porque la primera le consiguiera un buen marido con el que casarse. 

   El capítulo dieciséis nos deshilacha el día a día de Zaita, el fabricador de mendigos y nos descubre su relación con Yaada. Y en el diecisiete descubrimos que Alwan, Salim Alwan el dueño del bazar,  desea como esposa a la prometida de Abbas, Hamida. Ya sabemos que la poligamia está permitida en la cultura árabe, pueden tener tantas mujeres como puedan mantener por lo que le hecho de que Salim estuviera ya casado no sería un problema en su cultura. En el dieciocho lo más importante es el ataque cardíaco que sufre Salim que tiñe de tristeza el callejón. (Hasta aquí la primera parada del Club de Lectura para comentar)

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en En el capítulo diecinueve el marketing político aterriza en el callejón. En un descampado de la calle Sanadiqiya unos hombres montaron una gran tienda encarada al callejón para dar un mitin electoral a favor del diputado Ibrahim Farhat, seguidor de los principios de Saad. Kamil se incomodó, hacía tiempo que en su tienda tenía colgado un cartel con una foto de Mustafa Nahas, pero fue porque un día Abbas compró dos fotos de este líder político y colgó uno en la barbería, regalándole el otro. Desde que Abbas, su mejor amigo, partió con el ejército británico Kamil no andaba de muy buen humor. 

 S Si buscamos en internet quién fue Mustafa Nahas, vemos: <<Mustafa El-Nahhas Pacha. Nació el 15 de junio de 1876, en Samannud, Egipto - murió el 23 de agosto de 1965, en Alejandría,Egipto.  Fue Primer Ministro de Egipto (1928, 1930, 1936-37, 1942-44, 1950-52)>>. Y si buscamos a Saad, leemos: <<Fue un político egipcio. Líder del partido Wafd, se convirtió en primer ministro el 26 de enero de 1924, cargo que ocupó hasta el 24 de noviembre de 1924. ... Fue el esposo de la dirigente política Safia Moustafa Fahmi, más tarde Safia Zaghloul. Está considerado uno de los padres del Egipto independiente. Falleció en 1927>>.

      Por tanto, deduzco que aunque la novela se publicara en 1947, el contexto temporal se ubica en torno a El Cairo de los años 30- finales de los 40.

E  En este capítulo descubrimos que nuestro drogadicto Kirsha había sido un rebelde que había participado en las violentas rebeliones de 1919, a él se le atribuía el gran incendio que devastó la compañía judía de tabacos de la plaza de al-Husain (todo esto son hechos reales acaecidos en El Cairo). No obstante, la última vez que se había metido en política había sido en 1936, a partir de entonces se dedicaba por entero al comercio, al hachís y al amor en sus escarceos nocturnos. 

      En el capítulo veinte somos testigos de las dotes seductoras de Hamida. ¿Logrará mantenerse en espera de su prometido Abbas despertando tantas pasiones entre los hombres con su belleza y juventud?


      A partir del capítulo veintiuno y hasta el final (el treinta y cinco) solo voy a dar mi opinión global, sin desvelar el contenido de la trama pues pienso que lo más importante de los libros es que se lean y no acudir a resúmenes por internet. Por tanto, a partir de aquí solo generaré mis conclusiones tras la lectura final:

    Como comenté anteriormente, al margen de las referencias machistas e incluso misóginas. Por ejemplo, final del capítulo veintitrés cuando Hamida se aleja y Alwan dice: << Es deliciosa, estoy seguro. No me he equivocado. Tiene un talento natural…Puta de nacimiento. Será una perla preciosa >>, o sin ir más lejos el final que se le da a  Hamida y Abbas. Sobre ellos dos, me rompió el corazón el final de sendos personajes en la novela. Si bien tengo que decir que el perfil psicológico de Abbas me gustó más que el de Hamida, por su nobleza y lealtad. 

 

      No obstante, la obra atesora la esencia de una calle emblemática y pintoresca de El Cairo y retrata la cultura y sociedad egipcia del momento con toda su miseria y sus vergüenzas. Por tanto, es una obra de incalculable valor cultural y, sin duda alguna, recomiendo su lectura sorbo a sorbo, pausada y razonadamente.

     ¡El libro te transportará al Cairo y a la cultura árabe que tanta importancia ha tenido en la nuestra española!

 Termino ya este post diciendo que hay película del libro, pero ambientada en México D.F (su director es Jorge Fons) en lugar de en El Cairo lo cual desde mi punto de vista desluce y desmerece la obra, pese a que una de las protagonistas sea la aclamada actriz Salma Hayek (en el papel de Hamida).  

Les dejo aquí link sobre la película El Callejón de los Milagros. Sinopsis y crítica de la película El Callejón de los Milagros (aceprensa.com)






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