Benito Pérez Galdós, el gran «escuchador»
Escucho en Spotify, en el pódcast Una hora más entre libros, que Benito Pérez Galdós era un hombre muy callado y que la gente solía contarle sus penas con absoluta confianza porque sabía escuchar. Al parecer, hablaba poco, observaba mucho y prestaba atención a cuanto ocurría a su alrededor. Tal vez por eso fue capaz de retratar con tanta precisión la sociedad de su tiempo y de construir personajes que todavía hoy nos parecen vivos.
Curiosamente, me he percatado de que saber escuchar es un requisito casi indispensable para ser escritor. Quien escucha más de lo que habla absorbe realidad, emociones, historias, gestos, contradicciones y maneras de expresarse. Todo ese material acaba filtrándose, de una forma u otra, en aquello que escribe.
Aprender comienza con la escucha activa, con esa disposición a permanecer verdaderamente presentes mientras otra persona habla, intentando comprender su mundo y cuanto se esconde detrás de sus palabras. Además, quienes saben escuchar suelen desarrollar una mayor capacidad para ponerse en el lugar de los demás, y la empatía es otro de los ingredientes esenciales de la literatura. Un escritor necesita comprender incluso a los personajes con los que jamás compartiría una mesa, una ideología o una forma de vivir. De lo contrario, todos acabarían hablando con su propia voz.
Pero veamos quién fue realmente Benito Pérez Galdós.
Nació en Las Palmas de Gran Canaria el 10 de mayo de 1843 y murió en Madrid el 4 de enero de 1920. Fue novelista, dramaturgo, periodista y político, además de uno de los máximos representantes del realismo literario español. Está considerado por numerosos especialistas como el novelista español más importante después de Miguel de Cervantes. En 1862 se trasladó a Madrid para estudiar Derecho, aunque las calles, los cafés, los teatros, las tertulias y la agitada vida política de la capital terminaron interesándole mucho más que las aulas universitarias.
Entre sus obras más conocidas se encuentran Fortunata y Jacinta, Misericordia, Marianela, Doña Perfecta, Miau, Tristana y los Episodios Nacionales, una colección de cuarenta y seis novelas en las que reconstruyó gran parte de la historia española del siglo XIX. En su obra abordó las desigualdades sociales, la pobreza, la hipocresía moral, el poder de la Iglesia, los enfrentamientos políticos, la situación de las mujeres, la vida de las clases populares y las contradicciones de la burguesía. Convirtió la sociedad que lo rodeaba en materia literaria y Madrid en un inmenso escenario poblado de personajes inolvidables.
Galdós vivió durante gran parte de su vida en Madrid, una ciudad que conoció y amó profundamente, aunque nunca dejó de ser un canario orgulloso de sus orígenes. Su mirada se formó entre dos realidades: la isla en la que nació y la gran capital en la que desarrolló la mayor parte de su carrera.
Y aquí surge una pregunta inevitable: ¿qué habría ocurrido si Galdós jamás hubiera salido de Gran Canaria? ¿Habría alcanzado la misma proyección? ¿Lo conoceríamos hoy con la misma amplitud?
Probablemente, Madrid le ofreció el ambiente intelectual, las relaciones, los periódicos y las oportunidades editoriales que resultaban fundamentales para un escritor del siglo XIX. La cultura española estaba profundamente centralizada y, para muchos artistas nacidos lejos de la capital, marcharse era casi la única forma de entrar en determinados círculos y obtener reconocimiento.
Sin embargo, sigo defendiendo la descentralización de la cultura. En la actualidad contamos con herramientas que permiten publicar, crear, relacionarnos y llegar a lectores de cualquier lugar sin abandonar nuestra tierra. Pese a ello, todavía persisten inercias que concentran gran parte de las oportunidades, los medios y el reconocimiento en unas pocas ciudades.
El talento puede nacer en cualquier isla, pueblo o rincón del mundo. La cuestión es si la sociedad sabe escucharlo cuando habla desde los márgenes.
¿Creen que hoy continúa siendo necesario marcharse del lugar de origen para desarrollar una profesión artística y alcanzar verdadera proyección? Les leo en las redes sociales, al hilo de esta publicación.
Ana Nayra Gorrín Navarro.
23/06/2026.