¡Llega el veranito!

 

















Hoy, domingo 21 de junio, abrimos el verano como un melón jugoso y maduro, esperando a ser saboreado. Y, pese a que no es mi estación favorita —soy una persona completamente otoñal e invernal—, he aprendido que hay que ser feliz en cualquier circunstancia y adaptarse rápido a los cambios que nos vengan. ¡Así que voy a comerme este melón del verano bocado a bocado!

La felicidad no está en nada fuera de ti, sino en tu interior, en tu modo de ver el mundo, en tu manera de poner luz en medio de la oscuridad y en tu fortaleza y resiliencia para superar los golpes de la vida.

No sé cómo soy como madre; esto tendrá que evaluarlo mi hijo, no yo. He tratado de ser la mejor madre que he podido, pero ahora hay cosas que ya no dependen de mí, pues mi hijo es un adulto. Así que no me queda otro remedio, si quiero seguir siendo una buena madre, que hacerme a un lado y dejarle hacer, confiando plenamente en él. Porque una buena madre, cuando los hijos llegan a la edad adulta, no es aquella que resulta indispensable para ellos, sino la que se va volviendo paulatinamente innecesaria. Confío en que la semilla la planté bien y en que germinó con amor y cuidado durante estas dos décadas.

El trabajo, ya lo saben, es para mí una verdadera posesión real ante los giros e infortunios de la vida, y trato de vivir mis jornadas laborales pasándolo bien y en paz con todo mi entorno, que procuro cuidar lo máximo que puedo.

En cuanto a mis libros, también he plantado semillas y ahora solo cabe esperar a que germinen y crezca la cosecha. Hasta dentro de un año no habrá novedades al respecto. ¡Tengo unas ganas locas de contarlas, pero no puedo! Sean pacientes, mis lectores y lectoras. Se vienen cositas interesantes, pero, como les digo… ¡paciencia, que es la madre de toda ciencia!

Hace unos días pude comprobar el listado de admitidos en la Escuela Oficial de Idiomas y este curso académico 2026/27 retomo mis estudios de idiomas. ¡Me gusta aprender y conocer gente nueva, me vendrá muy bien! Ya añoro esos cafés en la cafetería La Media Luna con los compañeros y compañeras antes de asistir a clase.


Lo que más me gusta del verano son sus atardeceres naranjas (mi color favorito seguido del azul turquesa). 



Picando los 50, pero súper a gusto en mi piel y en mi vida… Al margen de mi peso, claro, porque en cuanto dejé el Ozempic hice efecto rebote y estoy otra vez gordita. Pero bueno… Yo siempre he sido gorda y, llegados a estas alturas de la vida y en plena menopausia, no creo que esto vaya a cambiar demasiado. Lo importante es que no me abandone la salud. Por ahora, vamos bien… Dios mediante.


Y ahora les dejo con una de mis canciones favoritas; Milagros, de Karol G. ¡Disfrútenla!



Ana Nayra Gorrín Navarro.
19/06/2026.











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